2. EROTIKA (continuación de DEBÍ TIRAR MÁS FOTOS)
2025. ENERO.
Es en ese momento de liberación que fue cociéndose durante años y madurándose durante el pasado otoño, cuando llega el enero más rácano de todos los tiempos. El disco de BAD BUNNY con su 10/10 en la sacrosanta BIBLIA tejedora. La sensación de que ese supuesto momento que RODRIGO FRESÁN tan bien describía en una entrevista a JOTDOWN había llegado.
No solo había dejado de ser yo sino que, por culpa del paso del tiempo, ya ni siquiera podía conectar con la música hecha en el aquí, o el allí, y el ahora. En cuestión de semanas, las que van de diciembre de 2024 a la publicación de DeBi TIRAR MáS FOTos, me convertí, o eso creía, en un ser que no conectaba con nada de lo publicado en enero. Puto enero de 2025. Me pase días enteros escuchando una playlist llamada NIRE BIZITZAKO IRRATIA que cada vez está más cerca de las 2000 canciones. En el modo shuffle. A voleo. Falso. Los algoritmos de SPOTIFY no te dejan disfrutar de tus recuerdos porque ya no son tuyos, son de una lista que tú crees tuya pero que la controlan las matemáticas al servicio del capital. Por lo pronto, cuando escuchas el mismo tema en un plazo de 24 horas, malo. Volverá a aparecer pronto y para evitarlo, tendrás que pasar esa canción, pulsar el ficticio botón del siguiente, porque así, quizá, el algoritmo que todo lo ve perciba que ya vale con esa canción. Sin embargo, el algoritmo piensa por sí solo, no es un sorteo aleatorio, es otra cosa disfrazada de sorteo aleatorio que ya no tiene demasiada intención de estar a tu servicio. Vamos, que pagas pero no mandas. Tampoco en esto mandas.
Aunque no podía ser verdad y solo podía tratarse de una casualidad o de la conjunción de unas cuantas casualidades, mi ansia, mi impaciencia, mi octavo pasajero, seguían pidiendo más meta oxígeno. No perdí el norte, solo los nervios. No fui ridículo, espero, solo fui pesado como un chiquillo incapaz de esperar a algo que no llega. No lo perdí porque, claramente, conocía la razón de lo que ocurría.
Enero de 2024. Eso sí que fue un enero como los de nunca. En pocos días GORKA URBIZU, VIVA BELGRADO y LIBE. En pocas semanas PELAX. Era una nube rica en meta oxígeno de calidad y pureza incalculables, con los pulmones henchidos de placer lucrativo. Era una nube en la que ansias estar pese a ser enero. Era ese lugar en el que siempre he querido estar. Más que estar, permanecer. Vagar. Flotar. A espaldas del mundo. Como 1991, 1994 o el estudio, primero simple y luego doble, en el que se grabó el MELLON COLLIE AND THE INFINITE SADNESS. Como un concierto de NEGU GORRIAK con olor a gasolina. Como la gira de GRATEFUL DEAD en 1972. Como I AIN’T GOT NOTHING BUT LOVE FOR YOU NOW o el WE ARE IN THIS TOGETHER NOW. Como…
Pero enero de 2025 era más como LA ESTRELLA DE LA MUERTE preparándose, cerca de la LUNA BOSCOSA o la LUNA SANTUARIO DE ENDOR, para arrasar algún planeta republicano como los republicanos (y los demócratas) arrasan países lejanos en nuestro propio planeta. Un rayo de muerte fugaz y, zas, todos notamos un estremecimiento en la fuerza. En la buena. La de todos y todas. La de YODA. No la de BETA.

Y en PITCHFORK, en LA ESCALA PITCHFORK, le ponen el total absoluto a DeBi TIRAR MáS FOTos. Título que, dicho sea de paso, me parece de un esplendor literario y de una claridad narrativa al borde del éxtasis santateresiano. Creo que ese título y esa portada, además del DIEZSOBREDIEZ y de ya no ser yo pero querer conocer qué me estoy perdiendo, hicieron el resto.
Preguntas. Si BAD BUNNY dice que no echó las fotos suficientes yo presiento o más bien me estremezco, como con la fuerza, que algo no va bien. Que hay un aire de derrota. Que detrás tiene que haber una derrota de esas a las que soy adicto quizá no solo literariamente. Quizá las busque. Quizá haber estado toda la vida perdiendo por una parte, le haga pensar a uno que es más fácil relamerse por lo perdido, por los perdidos, las perdidas y las pérdidas, que relamer directamente lo ganado. O recibido.
Así que escucho DeBi TIRAR MáS FOTos, ese 10/10, esa perfección cósmica y bíblica, envuelto en una particular neblina provocada por los numerosas letras blancas y flotantes que van conformando todas esas palabras y frases que me sirven para hacerme, más o menos, unos catorce millones de preguntas. La más rotunda, ¿Por qué?
Todo cogió todavía más fuerza cuando hice público que me estaba enfrentando a aquel macizo de la música popular presente y futura y, por lo tanto, pasada. La gente se echaba las manos a la cabeza. Negaba con la cabeza. Algo no iba bien. No era lo que se esperaba de mí. Pero, si ni siquiera yo sé qué espero de mí, ¿Cómo sabe la gente qué esperar de mí? A veces tengo la sensación de que la gente me conoce mejor que yo mismo y que lo único que hago es revolverme, en ocasiones, ante lo que no me gusta que hago y que no veo que hago, pero que los demás sí que ven.
Vuelvo al momento de hace un párrafo. ¿Por qué? ¿Por qué soy incapaz de determinar si la producción es buena o mala cuando sé que es excelente? ¿Por qué lo que me gusta de este 10 es precisamente que sé lo que no me gusta de este 10? ¿Qué es, en esencia, BAD BUNNY? ¿Qué me gusta, si es que me gusta algo? ¿Por qué esto es un 10? ¿He de entender lenguajes que no hablo y que, además, no son hablados, no están ahí, para que los entienda? ¿Cómo enfrentarse a esto desde la torpeza ajena más exasperante? ¿Por qué creo necesario hacer esto? ¿Por qué me hago estas preguntas cuando ahora mismo lo que quiero es escribir sobre ELLA?
Todas las respuestas me llevan a un lugar en el que mi antiguo yo no hubiese estado demasiado cómodo. NO ME GUSTA TODO AQUELLO QUE SUENA A BAD BUNNY. Pero, PERO, podría rescatar todo aquello que hace BAD BUNNY, que, afortunadamente, no suena a BAD BUNNY. Exactamente cuando lo hace en connivencia con el pop y, en este 10 con mayúsculas bíblicas, con la salsa y otros estilos tradicionales de centro y Suramérica.
¿Por qué me parece esto un truco tan viejo como los primeros discos de, otra vez, GRATEFUL DEAD? ¿Por qué me parece un truco? ¿Estoy a la defensiva si pienso que es un truco? ¿No habíamos visto/leído/escuchado ya que el vanguardismo cualquier día pasará a basarse en gran parte en ese precioso pasado que es el folclore? ¿Es BAD BUNNY un vanguardista? ¿Lo pretende? ¿Pretende PITCHFORK que nos lo parezca con ese 10 supremo? ¿Pretende serlo NATHY PELUSO en EROTIKA cuando dice aquello de la salsa de los noventa? Mi antiguo yo, probablemente, tendría respuestas para todas esas preguntas. Yo, ahora, no quiero tenerlas. Habiendo escrito todo esto, he de reconocer que poco o nada tengo que decir sobre ese diez, no veo un disco, ni una obra, solo un 10/10. Que ese punto de partida no augura, tampoco, nada bueno.
Todo lo que me gusta de DeBi TIRAR MáS FOTos está en la brillante narrativa de su título y en todo aquello que hace olvidarme de que estoy escuchando a BAD BUNNY. De NATHY PELUSO solo me gusta que gracias a ella me enteré que, en los 90, también hubo salsa romántica, sobre todo en Venezuela. BAD BUNNY no tiene que gustarme aunque reconozco que LA CANCION u OTRA NOCHE EN MIAMI no me parezcan malos ejercicios de pop radiable. La connivencia con el pop era esto.
No me gusta BAD BUNNY ni me gustó el enero de 2025 que está ahí al lado mirándonos con su látigo. Cruel. Austero. Avaro. Supertacañón. Pero ya pasó. Yo ya no soy yo, afortunadamente. Pero sigo poniéndome erótico, qué frase más estúpida, cada vez que leo 90 y sé que se refieren a ese decenio del siglo pasado. De mi siglo pasado. Más aún si lo precede un los. Los noventa.
Termino aquí, por ahora, diciendo que pese a BAD BUNNY, ENERO, PITCHFORK (que en realidad no le puso un 10/10 sino un 8.8 metido en un circulito rojo) y toda su furia ininteligible para mí, a mediados de marzo hay un buen puñado de discos de los que disfrutar. Publicados en 2025 como si estuviéramos en los 90. Aquello de FRESÁN de comprarse lo último de RAY CHARLES para renunciar al presente, tendrá que esperar. Te jodes RODRIGO. Te jodes MOLTISANTI. No me tiro por el barranco. No acepto, todavía, ese rotundo cabezazo contra la roca de MIDSOMMAR.
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